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Quiero un hipopótamo para Navidad

Quiero un hipopótamo para Navidad

“Quiero un hipopótamo para Navidad” (en inglés “I Want a Hippopotamus for Christmas”) es una canción de Navidad escrita por John Rox (1902–1957)  e interpretada por Gayla Peevey, que contaba con 10 años en 1953, cuando interpretó la canción. El tema alcanzó el número 24 en la lista pop de la revista Billboard en diciembre de 1953.

RebajasBestseller No. 1

Peevey era una estrella infantil que nació en Oklahoma City. La canción tuvo sus repercusiones, por decilo de algú modo. Cunado Columbia Records la lanzó a nivel nacional y llegó a la cima de las listas, el zoológico de Oklahoma City adquirió un bebé hipopótamo llamado Matilda.

Un rumor popular sostenía que este éxito se había grbado para obtener fondos para traer al zoológico de la ciudad un hipopótamo. Sin embargo, en una entrevista de radio de 2007 con la estación de radio WNIC con sede en Detroit, Peevey aclaró que la canción no se grabó originalmente con tal fin.

Lo que en verdad sucedió es que un promotor local aprovechó el tirón y la popularidad de la canción, uniéndolas a las raíces de Peevey en Oklahoma, lanzó una campaña para presentar un hipopótamo real en Navidad para el zoo. Un buen movimiento de marketing para unos años en los que todavía no nos bombardeaban con todo tipo de cosas en Navidad.

Obviamente, la campaña fue éxito y donaron un hipopótamo de verdad al zoológico de la ciudad. Matilda, la hipopótama, vivió durante casi 50 años. Y Peevey, ya con 73 años en 2017, estuvo nuevamente presente cuando el zoológico de Oklahoma City adquirió un hipopótamo pigmeo bastante raro.

Desde luego esta es una historia de peso que no nos puede pasar desapercibida. Aunque no estamos nada convencidos de que comprar un hipopótamo como mascota sea una gran idea (parece ser que son bastante agresivos y territoriales) el movimiento publicitario y de marketing realizado por el zoológico es encomiable.

Cuidado al regalar mascotas

La controversia de regalar mascotas, sobre todo en Navidad, no se nos puede pasar por alto. Una cosa es un zoológico, que normalmente cuenta con personal preparado para atender las necesidades de los animales, y otra nuestros hogares.

No todos estamos preparados para tener un gato o un perro (y nos atrevemos a decir que ni monos de agua). Así que si vas a regalar un animal de cualquier tipo a alguien asegúrate de que lo quiere y de que está preparado para acogerle como es debido.

Si no es así compra un peluche, son suavecitos y se pueden llevar a cualquier parte en un bolso o mochila. No necesitan que los alimentes sacarlos a pasear, etc.