¿Estamos obsesionados con los reality shows de cocina?

Los reality shows de cocina son muy populares, lo han sido durante más de una década y su racha está lejos de terminar. ¿Pero por qué? ¿Qué los hace tan adictivos? Ya sea Mastercher, Top Chef, o cualquier cocinero/a que nos muestre sus secretos, ver a la gente cocinar nos encanta de forma que no entendemos totalmente.

¿Por qué estamos obsesionados con los reality shows de cocina?

Los reality shows de cocina tienen peculiaridades que no vemos en otros realities. Una de ellas es el buen-rollismo. A pesar de las críticas del jurado y de algún que otro momento puntual de tensión, los concursantes se llevan bien y se apoyan. Esto es más patente en ediciones tipo Masterchef Celebrity, donde realmente no compiten por un premio en metálico, sino por una donación a una ONG.

La competencia ayuda a desarrollar las habilidades de los concursantes y eso se tranmite en pantalla. Por alguna razón misteriosa ver un programa de cocina cronometrado es muy satisfactorio. Por un momento creemos que podemos hacer lo mismo que algunos de estos chefs profesionales que llevan años cocinando.

El día a día resulta emocionante durante el programa. Encontramos desde pequeños accidentes, a relaciones amorosas. Todo esto hace que nos mantengamos bien pegados a la pantalla.

Características que nos atraen de lo concursos de cocina

Sin embargo y a pesar de todo, no queda claro que nos mantiene pegados a la pantalla semana tras semana. Ni siquiera hemos hablado de la comida, a todos nos gusta, aunque sea solo porque la necesitamos para vivir.

Ver la comida que preparan con tanto esmero es una de mis partes favoritas de los programas. entre plano y plano observamos de refilón como van los concursantes. Nunca tanto tiempo para que nos cansemos de lo que ponen en pantalla. Por otro lado la comida se ve realmente deliciosa y consigues ideas para hacer en tu propia casa.

Entre los concursantes siempre tenemos a nuestros favoritos. Bien sea la señora mayor que lleva años cocinando, o el deportista que nunca ha cogido una sartén. Son realmente los concursantes los que nos mantienen pegados a la tele. ¿Cuántas veces has dejado de ver un concurso tipo reality, porque han expulsado a u favorito?

Dejamos a los jueces para el final. Sin embargo son parte importante del programa. A veces son muy críticos, otras se acercan a los concursantes para echarles una mano y, como no, a veces se echan las manos a la cabeza. El drama que generan con sus críticas nos mantiene en vilo y el concursante saltando de alegría (o llorando) nos llena de empatía.

Punto final

Si hay algo que a muchos nos relaja es cocinar. El programa está lleno de emoción y nos sentimos totalmente identificados con los concursantes, ya que también hemos estado en su lugar: acertanto y fallando entre fogones.