9 cosas que las personas ahorradoras no compran

Antes de comenzar, aclaremos una cosa: ser ahorrativo no significa ser tacaño o solo comprar cosas baratas. Los usureros odian gastar dinero y, cuando lo hacen, a menudo compran cosas incorrectas o productos inferiores.

Ser ahorrativo es diferente. Se trata menos de no gastar y más de invertir adecuadamente nuestro dinero. ¿Sabes por qué los ahorradores a menudo parecen tener mucho dinero en efectivo? Es porque saben que su dinero es un recurso valiosos y se niegan a desperdiciarlo en cosas vanales. La idea general es no gastar dinero a la ligera y ser perspicaz a la hora de comprar o invertir.

Para aquellos que somos ahorradores hay cosas por las que nunca jamás pagaríamos. Si has heredado el gen ahorrativo, probablemente veas como se te eriza la piel ante la sola idea de gastar dinero en ciertos artículos. A continuación veremos algunas cosas que los compradores sensatos evitan adquirir a toda costa.

Deuda o créditos

Probablemente no pienses en los créditos al consumo como algo que se compra, pero ese es un concepto erróneo. Cuando pides dinero prestado, pagas una tarifa o interés, junto con otras comisiones. El interés de las tarjetas de crédito es uno de los más elevados y algunas veces puede superar el 20% del interés anual.

Por poner un ejemplo: dispones de 5.000€ de una tarjeta de crédito con una tasa de interés anual del 20%. Después de un año, ¿sabes cuánto interés habrísa pagado?Pues unos 1.000€, sin contar otros gastos bancarios derivados de poseer la tarjeta.

Los intereses agotan el saldo de tu cuenta bancaria, pero también hay un coste psicológico. Las obligaciones financieras crecen a medida que se incrementan los intereses, por lo que es fácil sentirse impotente ante los pagos que se avecinan.

Es verdad que para ciertas cosas, por ejemplo nuestra vivienda o un coche, no tenemos más remedio que endeudarnos. Sim embargo, a menudo confiamos en los créditos para comprar cosas que realmente no necesitamos.

Casi sin excepción, la emoción asociada con la compra se desvanece en unos días. Sin embargo, la deuda persiste durante meses o años. Además de eso, a menudo terminamos cuestionando la compra y lamentándonos.

La gente ahorrativa actua de diferente modo. Plantéate no contratar un crédito, sino ahorrar dinero para que cuando quieras o necesites comprar algo, tengas el efectivo a mano. De esa forma, nunca pagas más de lo que realmente vale algo y nunca estárás atados por las deudas.

Bienes o cosas que no están en el presupuesto planificado

Ah, que no planificas tu presupuesto mensual. Pues muy mal. La gente ahorrativa invierte cierto esfuerzo en crear un presupuesto y luego se apega a él. Planificar permite priorizar los gastos en lo que más importa.

Esto significa que si el presupuesto de ropa este mes es de 30€, no deberías dejarte seducir por un abrigo de cuero de 200€, que se encuentra en oferta por solo 60€. Si compras ese BRIGO, no ahorras 140€, sino que gastas 60€.

¿Estás pensando que podrías vender el abrigo por un precio mayor? Salvo que tengas una tienda, ambos sabemos que no será así.

Si necesitas algo nuevo esto se encontrará dentro del presupuesto de 30€ que habías planificado anteriormente.

Por supuesto, surgen gastos inesperados. Pero la cuestión es que, cuando estás acostumbrado a presupuestar y hacer un seguimiento de tus gastos, no son realmente inesperados. Las personas ahorradoras saben que la vida es impredecible y tienen un ahorro de emergencia dentro del presupuesto para cubrir esas sorpresas.

Productos de baja calidad

Cuando se trata de calidad, a menudo obtenemos lo pagaso. Es por eso que los que realmente piensan en ahorrar, ignoran los productos más baratos y de baja calidad en favor de productos diseñados para durar.

Aunque hay que invertir más a priori, no comprar productos de inferior calidad, costará menos en dinero y tiempo. Por lo general los productos de alta calidad no necesitan ser reemplazados con tanta frecuencia, por lo que además de durar más, también nos ahorraremos el viaje a la tienda.

En pocas palabras: cuando compromete la calidad para ahorrar algunos dólares a corto plazo, a menudo se crean problemas a largo plazo. Busca productos de calidad a buen precio y recuerde colocarlos en tu presupuesto.

Agua embotellada

El agua embotellada generalmente es un gasto absurdo para todos nosotros. Salvo que vivas en una zona en la que el agua del grifo tenga algún problema (mal sabor, falta de suministro, etc.) ¿Por qué diablos iba alguien a pagar por algo que está disponible por muy poco?

Además hay razones ecológicas de peso para evitar este producto. El agua que viene en botellas de plástico no es sostenible y causa enormes problemas ambientales.

La fabricación de plástico incluye el uso de agentes químicos suavizantes y productos tóxicos para la salud humana y la vida silvestre. Las regulaciones ambientales han reducido la cantidad de componentes tóxicos usados en el proceso, pero los químicos todavía se usan y presentan una serie de peligros tanto para los consumidores como para el medio ambiente.

Por otra parte una pequeña inversión en una buena botella de agua reutilizable merece la pena con el paso de los años.

Lo último en tecnología digital

La gente ahorradora nunca compra lo último, ni lo mejor de nada. “Lo último en tecnología” suele durar solo unos meses, después siempre hay un producto mejor o más nuevo que llega para sustituirlo.

Aparte de que la devaluación de la compra en aparatos digitales se produce nada más salir de la tienda, estos no continuan siendo una novedad por un largo tiempo. Por lo que nada más comprarlo perdemos parte del dinero invertido.

Coches de primera mano

Por la misma razón que no debemos gastar en lo último en dispositivos digitales, tampoco es buena idea en invertir en un coche de primera mano.

Nada más que salgamos del concesionario, parte del dinero invertido en nuestro nuevo vehículo se habrá evaporado. Una vez estrenado ya no es un coche nuevo, sino un coche de segunda mano.

Así que ¿Por qué no adquirir un coche de segunda mano? Se pueden encontrar en un estado excelente y con casi todas las garantías. Por supuesto son mucho más baratos que un coche de paquete.

Café con leche de 5€

Muchos expertos financieros insisten en que nos podemos hacer rico poco a poco simplemente omitiendo ese costoso viaje diario a la cafetería. ¿Realmente está tan bueno ese café? Probablemente no, por lo menos para el precio.

No es cuestión de privarse siempre de todos nuestros pequeños caprichos. Pero un gasto diario en un café premium puede suponer mucho dinero al mes. sin embargo, si nos preparamos nuestros café para llevar en casa, el ahorro será considerable.

Trastos y cosas que se acumulan

Cuando hablamos de trastos, no nos referimos a ir al mercadillo y adquirir todo lo que encontremos por ahí de segunda mano. Un trasto es aquello que, aunque pueda ser de buena calidad, no lo utilizamos y acaba ocupando un espacio precioso en nuestro hogar.

Los trastos, además de un gasto inicial, generan desorden y el desorden es un problema por varias razones. El primero es de orden práctico: cuando hay demasiado en su espacio, no puedes encontrar lo que buscas cuando lo necesita. Eso causa frustración y conduce a la ineficiencia.

El segundo es psicológico: cuando tu hogar está en desorden, no puedes relajarse. Un ambiente tranquilo promueve una mente calmada y un ambiente caótico hace lo contrario.

¿Cómo evitamos los trastos? Pues hay varias técnicas para ello. La más obvia de ellas es ceñirse a nuestro presupuesto y no comprar lo que no está incluido en él.

Por otra parte evitar productos baja calidad generalmente significa menos desorden. Cuando compras productos de alta calidad que agregan valor a tu vida, no acumulas montones de cosas inútiles porque están en oferta.

Otra técnica para evitar acumular es preguntarnos dos veces si realmente necesitamos eso. Si evitamos las compras impulsivas y las sustituimos por compras planificadas, evitaremos que nuestra casa se convierta en un trastero.

Ropa que solo admite limpieza en seco

Dicen que la ropa hace a la persona, pero también puede destruir la billetera. La ropa que debe lavarse en seco no solo requiere que pagues por el servicio, sino también que te desplaces a la tintorería con el correspondiente gasto de tiempo e, incluso, de gasolina del coche.

En cambio, la ropa que se puede lavar en agua (aunque sea a mano) evitará un gasto mensual extra y también, esa pérdida de tiempo. Y es que ¡cuánta pereza da ir a hacer recados a la tintorería!

Epílogo

Cada euro que ahorras ahora te acerca un poco más a la independencia financiera. Cuando estás comenzando un proceso de ahorro, cualquier gasto extra o innecesario puede destruir tu economía. Más adelante, cuando tengas dinero a montones para gastar, invertir varios miles en uno mismo difícilmente hará mella en tu presupuesto general.