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Cómo convertirse en una mala persona de la noche a la mañana

Cómo convertirse en una mala persona de la noche a la mañana
  • Categoría de la entrada:Humor

Debe de tener muy claro que hay un pequeño demonio dentro de usted que está dispuesto a salir al exterior y que con un poco de esfuerzo podría llevar las riendas de su vida para hacer insoportable la de los que le rodean. Si no está de acuerdo conmigo sobre este punto piense en cuantas veces ha hecho daño a sus seres queridos. Tómese 5 minutos para meditar.

Han pasado los 5 minutos y todavía cree que no tengo razón; no se moleste en continuar: ya es usted una mala persona. Sólo una mala persona cree en su perfección y en que jamás ha hecho daño a los demás, en otro post ampliaré información sobre este tema. Volvamos al asunto que nos preocupa.

Como cualquier cosa que uno se propone en su vida, bien sea pintar un cuadro o escribir un artículo, requiere esfuerzo. Para algunos desafortunados este esfuerzo será ímprobo, mas para otros les resultará tremendamente sencillo; a parte de las cualidades personales todo depende de la dedicación y esfuerzo que le dedique. En concreto, extraer a su Mefistófeles del letargo no debería resultarle demasiado complicado, pues como ya le he dicho habita dentro de usted. Para tener éxito en esta empresa sólo ha de seguir estas pequeñas indicaciones:

  1. Procure evitar tener ideas propias u ampliar su conocimiento
  2. Sea intolerante e intransigente
  3. Manténgase en un entorno cerrado, no amplíe sus horizontes
  4. Nunca cambie de opinión
  5. Envidie a alguien
  6. Odie a algo o a alguien
  7. Documéntese
  8. Ponga en práctica lo que ha aprendido

Desglosaré estos apartados uno por uno para que comprenda la vital importancia de cada uno de ellos.

1.- Procure evitar tener ideas propias u ampliar su conocimiento

Si permite que las ideas se agolpen en su mente y piensa (simplemente pensar) no podrán entrar ideas ajenas a usted en su cabeza. Debe dejarse influenciar por la sociedad para conseguir avanzar en su propósito. Piense en su cabeza como en un armario con un límite de capacidad: cuantas más ideas y pensamientos propios posea usted, menos influenciable será. Y eso no le interesa.

El conocimiento nos hace sabios y nos permite comprender las motivaciones y los sentimientos de los demás. Si usted posee alguna noción de psicología es deberá olvidarla para conseguir su objetivo.

Este primer paso puede resultarle arduo pero ha de completarlo para poder pasar al siguiente convertido en una persona sin ideas propias y carente de cultura.

2.- Sea intolerante e intransigente

Debe de tratar de comprender que la única opinión válida es la suya, cualquier otra carece de todo fundamento. Si ha seguido correctamente el paso número 1 en estos momentos usted desconoce cualquier clase de idea que no sean las suyas propias, no trate de aceptar ninguna nueva, la que usted tiene es la que vale. No se ponga en el lugar de su interlocutor, no trate de comprender su manera de pensar, las motivaciones que le llevan a actuar de cierta manera y no de otra.

3.- Manténgase en un entorno cerrado, no amplíe sus horizontes

Es en los entornos cerrados en los que lo más bajo y rastrero de nuestra personalidad aflora. Si usted sale o conoce a mucha gente es por que es de tratar con muchas personalidades y maneras de ser diferentes. Bien, esto es un gran error.

Trate con pocas personas y manténgalas bien cerca. Cuanto más le conozcan ellas a usted y usted más las conozca, la confianza entre ustedes aumentará y es en este punto en el que se baja la guardia y se sentirá lo bastante seguro para poder comenzar a comportarse como una mala persona.

Si usted trata con muchas personas diferentes es probable que le influyan de alguna manera y de que amplíen sus horizontes. Si por causa de su trabajo o vida social se encuentra en esta situación, siempre puede ignorar lo que le dicen o bien pensar en otra cosa mientras le hablan. Sobre todo procure no mantener ninguna conversación ni expresar sus ideas en alto pues, las personas tienden a debatir y contradecir lo que se les dice y de momento no es usted lo bastante maligno como para que no le importe y seguir en sus trece.

4.- Nunca cambie de opinión

Cambiar de opinión es de débiles y de personas altamente influenciables, debe de comprender (repito esto por que es de extrema importancia) sólo sus opiniones son las correctas, todas las de los demás son desechos.

5.- Envidie a alguien

Para envidiar a alguien debe primero de admirar a esa persona. Comience por alguien cercano a usted, es más fácil. No trate de envidiar una posesión o un coche, la mejor clase de envidia es la que procede de conceptos abstractos pues es la que mejor puede alimentar sin que ocurra algo que se lo impida. Ejemplo: Puede envidiar a su jefe porque tenga un gran coche, pero el día de mañana a su jefe se le estropea el coche o se compra usted un modelo más moderno y se queda sin nadie a quien envidiar.

Tal vez esa persona a la que va a envidiar tenga una personalidad atrayente que le facilite la llegada al éxito, o bien esté en una posición de gran poder. Lo que sea que posea esa persona no debe de ser imposible de conseguir para usted pero si extremadamente complicado: no es fácil cambiar una personalidad pero si usted cambiara obtendría lo que esa persona ahora mismo posee.

Es importante que convierta usted su envidia en algo patológico. Por eso debe envidiar a alguien cercano, mejor si es una persona a la que ve todos los días o varias veces a la semana. Cada vez que la vea deberá de recordar por que la envidia y cuando llegue a casa por la noche recuerde que nunca, haga lo que haga, podrá ser como esa persona.

6.- Odie a algo o a alguien

Mientras que la envidia puede surgir de la admiración, el odio surge de pequeñas (o no tan pequeñas) molestias que le cause algo u alguien de su entorno. Odiar es algo más difícil que envidiar pero igualmente le resultará de gran utilidad si aún sigue deseando convertirse en una mala persona.

El odio parte del desconocimiento. Ahora empieza usted a comprender la gran importancia del paso número 1. Jamás intente usted conocer en profundidad al objeto de su odio, el desconocimiento genera miedo y nosotros solo odiamos a lo que nos causa miedo.

El odio debe de estar dirigido principalmente e un grupo de personas y debe alimentar lo diariamente con nuevos datos, ejemplo: un representante de cierto grupo (mujeres, otra raza, esquimales…) ha hecho algo reprobable. Para obtener estos datos es conveniente ver el informativo todos los días, siempre encontrará nuevos datos con los que alimentar su odio.
Como con la envidia debe usted de pensar en el objeto de su odio todos los días y en como su existencia esta complicando la suya propia.

7.- Documéntese

La televisión es un gran medio de aprendizaje, no trate usted de aprender leyendo libros, pues estos aportan ideas nuevas y diferentes puntos de vista sobre la realidad y como ya le he explicado no le interesa. Debe usted centrarse directamente en lo fácil.

Evite usted cualquier programa de carácter cultural, puede usted ver por ejemplo “Salsa Rosa” en el cual un grupo de depravados periodistas tratan de despellejar vivo a un no menos depravado entrevistado (piense que esta persona ha cobrado una cierta cantidad de dinero por ir al programa, así que ella misma se lo ha buscado), “Sálvame” es del mismo modo un programa de televisión realmente instructivo para el caso que nos ocupa.

Vea usted “Gran Hermano”, “La casa de tu vida”… Constituyen un claro ejemplo de cómo un entorno cerrado saca lo peor de uno mismo. Además no se olvide de que en el proceso de selección han escogido a lo mejor de cada casa.
En estos dos espacios televisivos encontrará usted a verdaderos maestros de la maldad.

8.- Ponga en práctica lo que ha aprendido

Si ha cumplido los anteriores pasos, ya está usted listo para pasar a la práctica. Puede usted empezar con pequeños reproches a la persona que tiene más cerca siempre recordando que “quien bien te quiere te hará llorar” y usted realmente quiere a esa persona. Después en su entorno de trabajo podría intentar hacer que despidieran a esa persona a la que tanto admira.

Punto y final:

¿Ha seguido usted todos los pasos que le he propuesto? Ya sólo me queda una pregunta por hacerle. ¿Es felíz?